Viajar a Nueva York con niños (parte 1)

¡Cómo nos ha gustado esta ciudad! Estuvimos en noviembre con motivo de unos conciertos de Dani en el Lincoln Center. Todo el mundo nos había hablado maravillas de Nueva York, pero hasta que no estuvimos allí pensábamos que eran exageraciones. No es la estética en sí: es por la cantidad de cosas que tiene para visitar, por lo impresionante que es estar mirando hacia arriba todo el tiempo, porque parece que conocemos cada rincón gracias a las películas y las series y porque, en definitiva, es muy diferente a cualquier otro viaje que hayamos realizado hasta la fecha.

Índice rápido:

Anochecer en Nueva York desde el Empire State Building.

Anochecer en Nueva York desde el Empire State Building.

En este viaje Eva tenía 14 meses y yo estaba embarazada de cuatro meses y medio. Tuvimos la suerte de poder viajar en una época del año fantástica por varios motivos:

  1. Apenas había turismo, no tuvimos que hacer ni una sola cola (en las guías habíamos leído que en lugares emblemáticos como el Empire State Building las esperas son de incluso horas).
  2. No hacía mucho frío ni un calor sofocante, dado que es una zona climática de extremos. Tuvimos suerte y todos los días lució un sol radiante. Más fresco a primera hora y a última, pero con momentos en los que sobraba completamente el abrigo durante el día.
  3. Los árboles aún conservaban el follaje pero estaban completamente teñidos de amarillo, rojo y marrón. No me cansaré de decir lo impresionante que estaba la ciudad con esas tonalidades.
Vista de la Quinta Avenida desde Central Park.

Vista de la Quinta Avenida desde Central Park.

No os olvidéis de tener preparado siempre un plan B. Con los niños cada día es impredecible, depende de la época del año el clima puede variar mucho o podéis simplemente estar cansados.

Museo Americano de Historia Natural y Planetario (Rose Center for Earth and Space)

Este museo, ubicado en el oeste de Central Park, nos gustó muchísimo tanto a Eva como a mí. En ocasiones puede parecer un poco anticuado pero en el buen sentido, con mucho encanto. Si vais con carrito el acceso es desde la derecha del edificio, no intentéis subir todas las escaleras como en «Los intocables de Eliot Ness».

Id con tiempo porque es muy grande, que no se os olvide llevar algo de comer y agua para los niños por si acaso. Os describo las principales exposiciones porque no tienen desperdicio:

Butterfly Conservatory (“conservatorio de mariposas”). Abierto de octubre a mayo, este conservatorio tiene muchísimas mariposas volando, una delicia para los peques.

North American Mammal Dioramas (maquetas de mamíferos norteamericanos). Los animales están representados en escaparates que simulan su hábitat natural. Precioso.

Ocean Life (vida en el océano) con una impresionante ballena azul a tamaño real colgando del techo.

Plains Indians / Eastern Woodlands Indians (Indios de las llanuras / Indios de los bosques del este). Esta la pasamos más rápido porque el museo es enorme y no era de las más entretenidas para Eva.

Space Exploration (“expedición por el espacio”). No tengo palabras para describir lo muchísimo que me gustó la proyección sobre agujeros negros. Si tenéis ocasión no os lo perdáis. Eva también estaba alucinada: imaginaos una sala enorme con una pantalla semicircular. Daba la sensación de que éramos astronautas de verdad.

Dinosaurs (dinosaurios). Sin duda lo que más me impactó, sobre todo por el tamaño de alguna de estas criaturas del pasado.

Para más información, consultad en su web.

Tortuga gigante

Alucinábamos con el tamaño de algunos ejemplares, como esta tortuga.

Central Park

Imprescindible y casi inevitable pues se encuentra justo en el centro de Manhattan. El pulmón de Nueva York es un extensísimo parque con columpios, zonas con césped, caminitos y relieves que investigar, tiovivo, ardillas por doquier…

El Guggenheim, el Museo Metropolitano y el Museo Americano de Historia Natural se encontraban ahí. Además nuestro hotel estaba justo al lado, de modo que todos los días dedicábamos un ratito a pasear por este maravilloso parque.

Cruzando Central Park a primera hora de la mañana.

Cruzando Central Park a primera hora de la mañana.

¡Estaba plagado de ardillas!

¡Estaba plagado de ardillas!

Se lo pasaba genial jugando con las hojas.

Se lo pasaba genial jugando con las hojas.

Zoo de Central Park

No me gustan especialmente los zoológicos, me da pena ver a los animales en un medio que no es el suyo encerrados en un lugar tan pequeño. Pero, reconozcámoslo, a los niños les chifla.

Este en particular es muy pequeñito, se visita muy rápido, y posee una zona para los más pequeños con animales de granja.

Podéis ver información sobre horario de espectáculos o sacar entrada se en su web.

El leopardo de las nieves. Nos llevamos un pequeño peluche de este majestuoso animal, aunque Eva dice que es un gatito.

El leopardo de las nieves. Nos llevamos un pequeño peluche de este majestuoso animal, aunque Eva dice que es un gatito.

Con papá viendo cómo alimentaban a las focas.

Con papá viendo cómo alimentaban a las focas.

Si podéis, sacad las entradas por internet y así os libraréis de aguantar colas. Esta recomendación es extrapolable a cualquier otra atracción o museo que queráis visitar: lo dejáis comprado la noche anterior en el hotel y así os aseguráis de no hacer cola en las taquillas, puede que encontréis alguna oferta y os cercioráis de que estará abierto y de si hay horarios de entrada (como para los rascacielos, por ejemplo).

Espectáculo deportivo

IM-PRE-SIO-NAN-TE. Fuimos Eva y yo mientras Dani daba uno de sus conciertos al que no pudimos asistir porque un bebé en un concierto de música clásica es peligroso, en cambio en un espectáculo así puede gritar hasta desgañitarse y no pasa nada. Tuvimos la suerte de poder ver uno de los primeros partidos de la temporada de la NBA en el que jugaban los New York Knicks contra los Pistons (Detroit).

No soy ninguna entendida en deportes, pero fue una de las mejores experiencias que vivimos allí: cantantes para el himno (muy americano todo), luces, música, bailarinas, famosos, cámara del beso y de las payasadas, cañones que lanzaban camisetas de regalo… ¡Un espectáculo en toda regla! El partido, además, fue de lo más emocionante ya que hasta el último segundo -literalmente- no se decidió el ganador.

Fuimos con tiempo para ver cómo se iba caldeando el ambiente.

Fuimos con tiempo para ver cómo se iba caldeando el ambiente.

Al cabo de unos minutos no quedaba ni una localidad libre.

Al cabo de unos minutos no quedaba ni una localidad libre.

Varias recomendaciones para acudir a un partido de la NBA:

  • No llevéis carrito: mucha gente, escaleras, pasillos estrechos y un sinfín de razones más para ir con portabebés o con el niño en brazos.
  • Id con tiempo, al menos con una hora. Así podréis localizar vuestros asientos sin agobios y disfrutar del espectáculo previo y de cómo se va llenando. Respecto a esto os diré que tanto a la niña cómoda mí nos agobian muchísimo las grandes multitudes, pero estaba muy bien organizado y a pesar de la grandísima cantidad de gente no nos sentimos así en ningún momento.
  • Llevad algo de comer, no os pondrán trabas en el control de entrada si se trata de comida para los niños. Hay varios puestos dento, pero con precios desorbitados, todavía me estoy recuperando del susto de los 9$ por un botellín de agua.
  • No os recomiendo que compréis las entradas en taquilla porque seguramente os salga más caro, porque es posible que tengáis que aguantar una buena cola y porque igual no quedan localidades. Podéis hacerlo por internet. La reventa es legal en Estados Unidos, estos son los enlaces a tres páginas seguras, podéis comparar entre las tres a ver cuál os ofrece mejor precio y ubicación: web de la NBA, Ticket Network, Superboletería.
Todavía quedaban calabazas de Halloween en el Uper East Side.

Todavía quedaban calabazas de Halloween en el Uper East Side.

Hemos disfrutado tanto y visto tal cantidad de cosas que no puedo escribirlo todo en un sólo post, os seguiré contando más lugares y consejos en la segunda parte. Os animo a que ampliéis esta pequeña “guía” de Nueva York aportando vuestras experiencias y recomendaciones para suertudos que vayan a viajar con sus hijos próximamente.

Viendo el puente de Brooklyn.

Viendo el puente de Brooklyn.

¿En qué época del año viajasteis vosotros a Nueva York?

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Colecho

1 Comentario

  1. jooooo, ¡qué pasada, Clara!
    Me ha encantado vuestra visión de NY. Yo fui un febrero con una nevada enorme, así que no pude disfrutar tanto de paseos por Central Park, ¡porque estaba horrible de frío!
    Me apunto muchos planes para la próxima

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