Un bebé en Islandia

Cuenta la leyenda que el vikingo noruego Ingólfur Arnarson (849-910), al acercarse a tierra desconocida, ordenó arrojar sus öndvegissúlur (postes de su sillón de caudillo) al mar. Su intención era establecer el asentamiento allí donde fuera a parar la madera. Tres años después dos de sus esclavos los encontraron en una bahía y decidieron asentarse ahí y bautizarla Reykjavik: bahía humeante.

Pues aquí aterrizamos hace unos días Dani, Eva y yo dispuestos a conocer este asombroso país (bueno, y algunos a trabajar también). En total seis días llenos de aventuras.

Qué llevar a Islandia

  • Una buena prenda de abrigo para el bebé. Os recomiendo los monos porque protegen mejor. Aunque en las guías leáis que es un país templado para la altitud en la que se encuentra, ¡hace un frío que pela! El primer día nos recibió una tormenta de nieve, a pesar de que en las predicciones decían que no bajaría de 2º-3º la mínima (mentira). Como en la mayoría de países con este clima la calefacción funciona muy bien en todas partes, de modo que según entréis en cualquier edificio hará bastante calor y resulta engorroso tener que quitar mil capas. Lo más sencillo es vestir al niño normal y poner y quitar sólo el mono y el gorro (fundamental porque pierden mucho calor por la cabecita).
Niña-astronauta lista para cualquier inclemencia del clima.

Niña-astronauta lista para cualquier inclemencia del clima.

Visitando una falla muy calentita con su mono y su gorrito.

Visitando una falla, muy calentita con su mono y su gorrito.

  • No os olvidéis de llevar bañador por si os animáis a ir a una de las numerosas fosas naturales geotermales o piscinas públicas al aire libre. No son necesarias chancletas pues el lavado previo es muy intensivo para evitar que se contaminen las aguas al no estar tratadas. Las toallas también pueden alquilarse por un precio muy razonable. Hay que ducharse desnudo antes en vestuarios separados por sexos (cuando Eva y yo fuimos me equivoqué y hasta que no estábamos ambas totalmente desnudas no me di cuenta de mi error, ¡qué vergüenza!).
  • Todo es increíblemente caro. Intentad llevar todo lo que vuestro hijo pueda necesitar de comida, pues en un supermercado una triste manzana (más bien insípida y arenosa), cuesta unos 11€, para que os hagáis una idea de los precios tan desorbitados que os podéis encontrar. Coged un artículo cualquiera y pensad en un precio ridículamente elevado: ese es el que le pondrán (o un poquito más). El primer día, con mucha ingenuidad, vimos en un escaparate este gorrito y entramos corriendo a comprárselo a Eva. Salimos igual de rápido al enterarnos de que al cambio costaba más de 70€.
El simpático gorrito que no compramos.

El simpático gorrito que NO compramos.

  • D.N.I. (recordad que no es necesario el pasaporte por si queréis evitar extraviarlo) y la tarjeta sanitaria europea por si acaso.
  • Lamparita quitamiedos. Para nosotros es fundamental y no ocupa nada. Tenemos una de bajo consumo que se enchufa y la llevamos a todas partes. Pueden comprarse en cualquier ferretería.
  • Algún paraguas, dado lo intempestivo del clima.
Ni la lluvia ni la nieve nos impidieron salir a conocer la ciudad.

Ni la lluvia ni la nieve nos impidieron salir a conocer la ciudad.

  • Fundamental: un portabebés. Lo necesitaréis para hacer cualquier excursión (géiseres, fallas, aurora, avistamiento de ballenas, cascadas, glaciares…). Reykjavik tampoco es especialmente cómoda para el carrito, especialmente si no es muy todoterreno. Más aún si está todo nevado.
Eva y Dani frente a una pequeña caída de agua.

Eva y Dani frente a una pequeña caída de agua.

  • Como siempre, los artículos fundamentales para el bebé, como toallitas y pañales. Siempre calculo cuántos gasta Eva al día, lo multiplico por el número de días que vayamos a estar y añado cuatro por si acaso. Ya me he visto cargando con un bolsón nuevo de vuelta porque me han faltado dos míseros pañales y me cuido mucho de que no vuelva a ocurrir.
  • Medicamentos: cómo no, el último día caímos los tres. Eva se repuso enseguida y a nosotros, como siempre, nos costó un poco más. Llevad siempre algún paracetamol infantil y las medicinas que suelan utilizar más frecuentemente vuestros hijos.

Qué me sorprendió de Islandia

  • No son como me los imaginaba (físicamente). No me entendáis mal, no tengo ningún prejuicio, pero siempre me había imaginado Islandia poblada de robustos, altos y rubísimos nórdicos (vikingos) y nada más lejos de la realidad. Son de estatura media, creo que vi en total tres o cuatro rubios y no pondría la mano en el fuego por que alguno de ellos no estuviera teñido o fuera extranjero.
  • Todo es carísimo. Ya lo había comentado pero… ¡Es caríiiisimo!
  • Gracias a la energía geotérmica, el agua sale muy calentita inmediatamente, no hay que esperar ni un segundo. Me llamó la atención que al ir a bañarme la presión del agua caliente fuera mayor que la de la fría.
  • El agua de grifo, volviendo a ella, es potable. De hecho, según la mayoría de guías se trata de una de las más puras del mundo ya que suele provenir de glaciares o manantiales y está muy poco tratada. Aún así, la caliente tiene un olor muy característico: a pedo. Esto es debido al azufre.
Eva bailando durante los ensayos de papá en la iglesia Hallgrímskirkja.

Eva bailando durante los ensayos de papá en la iglesia Hallgrímskirkja.

  • En la mayoría de supermercados hay una pared gigantesca sólo de chocolates, ¡qué locura! Después llegas a las baldas y hay… ¡Más chocolate!  Se prodigan muy poco con la fruta y la verdura y la mayoría de productos que se encuentran son alimentos ya preparados o que requieren muy poca elaboración.
  • La educación es gratuita: desde la escuela infantil hasta la universidad. Hay una alfabetización del 99,9 % de la población y esto da lugar a que Islandia sea el país que compra más libros per cápita del mundo. Además todos hablan perfectamente inglés, ya que la educación es bilingüe a partir de los 11 años.
  • No tiene ejército y es uno de los paises más seguros del mundo. Llamaba la atención cómo las bicicletas estaban en la calle sin candar y en las piscinas municipales y los museos no hay guardarropa, en la planta baja se dejan todos los enseres y abrigos sobre una balda común y ahí siguen al final de la visita.
Triciclo en una de las casas de Reykjiavik.

Triciclo en una de las casas de Reykjiavik.

  • Es uno de los países con más madres solteras del mundo: la tasa de embarazos fuera del matrimonio es del 66%. La mentalidad abierta de los islandeses y las muchas ayudas del gobierno ayudan a que este país tenga una tasa de natalidad altísima y que sea algo natural ver a chicas jóvenes solteras con hijos.
  • Tiene muy pocos habitantes (unos 300.000) y la gran mayoría de ellos viven en la capital. De hecho, hay el doble de ovejas que de personas en el país.
  • La mayoría de casas no tienen persianas, algo extraño dado que en verano tienen prácticamente 24 horas de luz al día.
  • Siguiendo con las casas de Reykjavik, casi todas son individuales con empinados tejados a dos aguas. Existen bloques de pisos en las calles principales del centro pero no demasiado altos: de dos o tres pisos máximo. Esto la convierte en una ciudad de lo más pintoresca, y me imagino que cuando esté cubierta de nieve será todavía más bonita.
Vistas desde una de las ventanas de nuestra habitación.

Vistas desde una de las ventanas de nuestra habitación.

Qué hacer en Islandia

Una de las cosas más espectaculares de este país es su paisaje: parece sacado de una película. Para que os hagáis una idea, Islandia ha surgido sobre la dorsal atlántica que separa las placas tectónicas euroasiática y noramericana. Esto hace que el oriente y el occidente de Islandia formen parte de placas distintas. El nexo es la inmensa falla que recorre Islandia de sudoeste a nordeste, justo por debajo de la península de Reykiavik. Toda la zona de la falla está sometida a los efectos del vulcanismo, como en menor medida toda la isla. Por ello encontramos fenómenos y manifestaciones de la fuerza telúrica de la Tierra. A esto le sumamos, claro, un frío al que no estamos acostumbrados.

Islandia posee paisajes idílicos.

Islandia posee paisajes idílicos.

Las excursiones fuera de la ciudad están muy bien organizadas y son muy recomendables si queréis conocer lugares verdaderamente diferentes y asombrosos. Una opción es alquilar un coche y hacer la ruta que uno prefiera. Nosotros no tuvimos tanto tiempo libre de modo que optamos por excursiones organizadas (además curiosamente no son muy caras), que en general me atraen bastante poco pero que en este caso estuvieron muy bien. Podéis contratar muchísimas excursiones diferentes en cualquiera de las oficinas de información y turismo de Reykjavik:

  • La ruta del Círculo Dorado (Gullni hringurinn): Con este nombre se agrupan tres de los sitios naturales más visitados y más conocidos de Islandia. Se trata de la cascada de Gullfoss, la más grande de Europa, que mezcla el poder de los glaciares y las grietas y falla de la corteza terrestre; del Valle de Haukadalur, conocido por sus géiseres, una de las principales atracciones del país y que no se puede describir con palabras, espero que las fotografías os ayuden a formaros una idea más fidedigna de lo que vivimos; y del Valle y la Falla de Thingvellir que es la viva muestra de la deriva continental y cuyo cañón nos hace sentirnos ente dos mundos. Es un Parque Nacional que mezcla naturaleza, geología e historia pues fue aquí donde se celebraron las asambleas políticas desde la ocupación de la isla y donde se declaró la independencia en 1944. Además a la vuelta, como extra, el conductor nos paró en un salto de agua que salvaban los salmones en su recorrido hacia el nacimiento del río. El precio ronda los 70€ por persona, dura seis u ocho horas y el minibús te recoge y devuelve en la misma puerta del hotel. Dispusimos de sillita de coche para Eva porque la solicité al contratar la excursión.
Cascada de Gullfoss.

Cascada de Gullfoss.

Géiseres.

Islandia

Géiseres.

Géiseres del Valle de Haukadalur.

Eva con papá en Valle y la Falla de Thingvellir.

Eva con papá en el Valle y la Falla de Thingvellir.

  • Bañarse en el Blue Lagoon: Emplazado sobre una cama de lava negra contrasta el azul brillante del agua producto de las sales minerales, sílice y diversas algas. La temperatura del agua es de unos 38º, de modo que te puedes dar un baño calentito mientras nieva. Se encuentra a unos 40 kilómetros de Reikiavik y el precio es de unos 80€ por persona. Nosotros hicimos un plan alternativo: fuimos a una de las piscinas municipales de la ciudad, muchísimo más baratas y utilizadas únicamente por lugareños (los islandeses son grandes amantes de estas piscinas y muchos de ellos van a diario) por recomendación de una chica islandesa. Se encontraba un poco lejos pero disfrutamos del paseo para conocer barrios menos céntricos de la capital. Existen piscinas más céntricas pero hay más turistas.
  • Avistamiento de ballenas y auroras boreales: no pudimos hacer ninguna de las dos, la primera porque no garantizaban que las pudiéramos ver y en la oficina de turismo nos advirtieron que quizá podría ser un poco duro para un bebé. Las auroras boreales deben ser un fenómeno increíble y estábamos en la época idónea, pero con ese frío no nos parecía conveniente pasar la noche fuera con Eva.
  • Visita a los glaciares y volcanes: Lo dejamos pendiente, junto con un millón de cosas, para la próxima vez. Debe de ser maravilloso ver semejantes contrastes en una misma excursión.
Islandia y sus maravillosos paisajes.

Islandia y sus maravillosos paisajes.

En Reykjavik, la pintoresca capital, podéis visitar cualquiera de los museos, en los que hallaréis carritos para los niños y zonas habilitadas para ellos con juegos y libros. No os esperéis grandes pinacotecas, la mayoría de ellos versan sobre la vida e historia de este curioso país.

Eva en uno de los carritos del Museo Nacional.

Eva en uno de los carritos del Museo Nacional.

Zona de juegos para los niños.

Zona de juegos para los niños.

Otro de los planes interesantes que hacer en la capital es un buen baño en las piscinas municipales, como he citado más arriba. Hay facilidades para los niños, como bañeritas para ellos en las duchas, toallas y entrada gratuitas o juguetes en alguna de las piscinas.

No os podéis perder el imponente centro de conciertos y congresos, el Harpa, y sus preciosas vistas a la bahía. Cuando salgáis podéis caminar a lo largo de ésta y contemplar las montañas nevadas a un lado y la ciudad al otro.

Paseo por la bahía.

Paseo por la bahía. Es increíble que semejante paisaje sea paralelo a la principal calle de Reykjiavik.

Islandia y los niños

Tienen un carácter acogedor y cuidan y fomentan la natalidad. Para Eva en todas partes hubo sonrisas, caricias y más de una vez se entretuvo jugando con ellos, por ejemplo, en la gala a la que asistimos la última noche, en la que pasó un buen rato con el chico que estaba sentado a mi lado (ya no recuerdo si era cantante o trompetista) colocando tooooodos los objetos a su alcance en fila una y otra vez.

También en el avión, en la estrenada por nosotros línea directa Reykiavik-Madrid, se avino a jugar la mitad del trayecto con una simpática familia que viajaba detrás de nosotros y que se desvivían por cogerla y entretenerla.

Tarta para inaugurar el primer vuelo directo Reykjavik-Madrid.

Tarta para inaugurar el primer vuelo directo Reykjavik-Madrid.

Antes de embarcar, después de tomar un tazón de leche y un trozo de tarta.

Antes de embarcar, después de tomar un tazón de leche y un trozo de tarta.

Aquí concluye una aventura viajera más de esta familia. Personalmente es un destino que nunca se me había ocurrido visitar y que me alegro profundamente de haber conocido. Islandia tiene algo mágico en su paisaje, no es de extrañar que la mayoría de sus habitantes crean en los elfos (no es broma). Después de haber conocido una pequeña parte de este país, yo también empiezo a creer en ellos.

Vosotros, ¿os habéis planteado alguna vez viajar con niños a un destino frío? ¿Qué tal ha sido vuestro experiencia?

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4 Comentarios

  1. Pablo

    Lo había escuchado por la radio (lo de creer en elfos) pero en su momento me pareció sensacionalismo radiofónico. Después de leer cómo describes el paisaje islandés tiene más sentido!! Dan ganas de visitar el país!

  2. Inma

    Estupendo reportaje !
    Con el tiempo…espero viajar tanto como tu niña !

  3. Ana

    Tomo nota de todo porque yo viajo en unos meses a Islandia con mi bebé. Sólo me queda la duda d si no hará mucho frío en mayo para bañar a mi peque en las piscinas termales.

    • ¡Hola, Ana!
      Espero que lo paséis genial. Y me bañé con Eva en noviembre. Aunque alguno de los Dias incluso nevó y hacia un frío que pelaba, en la piscina no pasamos nada de frío. Es más, a la hora a la que fuimos había bastantes niños con sus padres.
      Está todo preparado para ir con ellos (por lo menos en la que yo estuve): zona con juguetes, bañeras en los vestuarios por si te resulta más cómodo, cambiadores, jabones neutros…

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