Colechar es algo natural y veréis cómo os acostumbráis enseguida a una nueva presencia. El cuerpo es sabio y detecta que hay un bebé al lado: antes daba mil vueltas al dormir y me levantaba al día siguiente casi con los pies en la almohada pero durmiendo con Eva no se me mueve ni un pelo. Os conté nuestra experiencia y los pros y contras del colecho en el anterior post.

Por supuesto, hay que tomar precauciones. Entre UNICEF y la Foundation for the Study of Infant Deaths publicaron un folleto con varias normas a seguir:

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