Portabebés

Lo prometido es deuda: Laura nos preguntaba los motivos por los que elegimos una mochila y no otra, voy a explicar los míos ya que yo me vi en esta misma situación. De paso haré un repaso por todos los portabebés que he probado, dejo la mochila en último lugar porque es la que más he utilizado. Esta es mi opción, vosotros tendréis que valorar para qué la queréis utilizar y las circunstancias de cada uno, lo único importante es que sea ergonómico, es decir, que se adapte a la fisiología del porteador y del bebé. En muchas ciudades hay talleres de porteo en los que os pueden aconsejar y enseñar.

Fular

Hay dos clases de fular (que básicamente es un pañuelo muy largo): el fular tejido y el elástico. La diferencia entre ambos es que el primero es más rígido y los nudos más complicados para primerizos, pero aguanta más kilos. A mí en cambio me llamaba la atención el elástico, tenía claro que no iba a ser mi único portabebés y no necesitaba complicarme. Además me gustaba el tacto suavecito.

Eva recién nacida en el fular

Yo me compré en Teo y Leo el mío, es de Liliputi y la verdad es que lo he llevado mucho. En teoría es hasta los ocho kilos, Eva ya debe andar por ahí aunque todavía va muy cómoda. Hay numerosas formas de anudarlo dependiendo de si ya sujeta la cabeza o no, de dónde queramos posicionar al niño o si queremos preanudarlo. Yo estuve practicando con un peluche mientras estaba embarazada y conseguí aprenderme bien dos nudos. Si optáis por este portabebés os recomiendo hacerlo.

Como pros: que se puede utilizar desde el primer día, que es muy amoroso, que reparte el peso mejor que ningún otro portabebés y que se puede dar el pecho. Mi modelo además incluye una práctica funda-mochila muy cómoda para guardarlo.

Los contras: al ser tan largo, me resulta un poco difícil ponerlo sin preanudarlo ahora que se mueve mucho (de recién nacida era más fácil) y que tiene una vida útil un poco más limitada.

Eva recién nacida en el fular

Pouch

Mi amiga Aiala me ha prestado muy amablemente uno durante unos meses, ahora que su pequeñín ya tiene edad de usarlo se lo he devuelto. Es muy fácil de poner y quitar, consiste en una bolsa que se cuelga de uno de los hombros. Es igual que una bandolera solo que tiene un poco acolchada la parte por la que pasan las corvas del bebé y que no se puede regular su altura.

Resulta práctico para las situaciones en las que el bebé va a subir y bajar rápidamente, pero tiene la desventaja de que no se pueden dejar las dos manos libres, una de ellas tiene que estar siempre disponible para sujetar al bebé por si nos movemos o inclinamos. Otro aspecto negativo es que el peso se carga sobre un solo hombro. Al principio no parece gran cosa, yo misma no le daba importancia cuando Eva estaba a punto de nacer e intentaba decidirme por un portabebés, pero en muy poco tiempo crecen (¡demasiado poco tiempo, tendrían que durar chiquitines un poco más, porque se pasa volando!).

Bandolera de anillas

¡No os podéis imaginar la perra que tenía con la bandolera de anillas! Miré cientos de modelos mientras estaba embarazada. Como pros veía que era sencillísima de poner y quitar: consiste en un fular cerrado en uno de sus extremos mediante unas anillas. El peso se carga sobre un solo hombro y la altura se puede regular gracias a las anillas. Como Eva nació en pleno agosto me parecía la opción más fresquita.

Al final pasaba lo mismo que con el pouch, que no se podían quedar las dos manos libres y que el peso no iba a estar homogéneamente repartido.

Mei tai

Consiste en un panel de tela sobre el que se coloca el bebé con cuatro cintas que se ciñen al porteador mediante nudos. Resulta una mezcla entre mochila y fular, y es muy fácil de hacer si alguna de vosotras cose.

Si os soy sincera no me planteé este portabebés, no sé por qué no me llamaba mucho la atención.

Mochila

Bueno, bueno, bueno, aquí empieza el lío. Dani y yo casi hicimos un máster antes de decantarnos por la finalmente ganadora: la Boba 4G. No es la única que tenemos, en el carrito siempre llevamos por si acaso la otra. No tiene ni nombre, os dejo el enlace. Me costó 10€ en Amazon (¡¡DIEZ EUROS!!), tardó unos cuantos días pero es genial. Es bonita, la tela está muy bien (me daba un poco de miedo por ese precio), y es una copia casi igual de la Ergobaby. Posee un gran bolsillo frontal, una capucha fija, está bastante bien acolchada y cuenta con gomas de seguridad por si se suelta el broche. El panel es relativamente pequeño, por lo que pudimos comenzar a utilizarla desde muy temprano sin necesidad de usar reductor ya que las corvas le alcanzaban bien. Es ligerísima y doblada no ocupa nada. Os la recomiendo encarecidamente como segunda mochila por si la principal se mancha, o queréis dejarla en algún sitio estratégico. Por el precio que tiene merece la pena.

En la mochila de Amazon.

Bueno, llegados a este punto ya teníamos bastante claro que la mochila era el portabebés que mejor se iba a adaptar a nuestras necesidades. Había estado mirando la Marsupi porque se podía llevar desde el nacimiento, pero esa etapa ya quedaba cubierta con el fular. Nos pusimos entonces a buscar LA mochila. Por supuesto, nos fijamos en detalles técnicos que aquí no os voy a poner para no aburriros demasiado (si alguien tiene alguna duda os los doy con gusto) como el tamaño en centímetros de cada panel, los milímetros de acolchado de las correas, si eran o no preformadas, la altura de la cintura para el porteador…

Al principio me gustó la Ergobaby, sobre todo por el bolsillo frontal, pero la descartamos porque era más aparatosa, el cojín adaptador bastante más incómodo y caluroso y el diseño tampoco nos entusiasmaba. Además nos comentaron en dos de las tiendas en las que nos asesoramos que se les quedaba pequeña antes. Por ser muy aparatosas (y no estábamos seguros de si eran o no ergonómicas), descartamos también la Babybjörn y la Stokke.

La Manduca no terminaba de convencerme así que no estuvo mucho tiempo en el ranking. Tiene buenas críticas y el número de ventas habla por sí solo, pero carece de algunos detalles que a la hora de la verdad marcan la diferencia, como el tacto (es bastante menos suave que las otras), el acolchado o el almacenamiento. Probé las Liliputi, que a mí honestamente me parecían preciosas, pero eran un poco más pequeñas y a Dani no le convencían tanto porque no teníamos ninguna referencia, así que las descartamos, ¡pero si alguien tiene una que de su opinión, por favor!

Ya nos vamos acercando…

Con la Boba 4G por Lisboa.

Quedaban la Tula, la Beco Soleil y la Boba 4G. Cualquiera de ellas habría sido un gran acierto. La Beco la descartamos un poco por lo mismo que la Liliputi, por falta de referencias y al parecerse tanto a la Boba preferimos quedarnos con una que sabíamos que nos iba a dar buen resultado seguro. La Tula tiene unos diseños maravillosos, no sabría decir qué modelo me parece más bonito, y además fabrican las toddler (para niños un poco más mayores). De ella me convencía también que tenía acolchado en la parte de las corvas, cosa que la Boba no. Al final ganó la Boba porque era más compacta y porque varios amigos que viajan mucho nos la recomendaron.

Boba 4G

Bueno, pues ya hemos llegado. Escogimos el modelo Verde de algodón orgánico y lo compramos en Pajarito Pinzón por 150€. Me gustaría señalar que la chica de esta tienda me contestó muy amablemente un correo con una comparativa sobre qué portabebés se adaptaría mejor a nuestras necesidades.

Dormida en su mochila.

Comenzamos a utilizarla con el reductor, que se une a la base del panel frontal mediante dos simples snaps. Tiene dos posiciones: una de recién nacido doblando el cojín sobre sí mismo y otra a partir de los 5 kilos. Eva comenzó con esta última (al principio iba en fular o en la otra mochila que es mucho más pequeña), con los pies por dentro del panel y las piernas siguiendo la forma del cojín como una ranita. En teoría se quita el reductor cuando llegan a los 7 kilos, pero es una cuestión de sentido común y en realidad cuando las corvas van bien acomodadas de lado a lado es el momento ideal para quitarlo, en el caso de Eva fue antes.

Reparte muy bien el peso entre la cadera y los hombros, y se cierra a la espalda con otra correa. Todavía no hemos probado a llevarla atrás porque es pequeña y porque me resulta muy cómodo poder darle el pecho desde la mochila (sólo hay que aflojar un poco las correas para que baje un poquitín). El acolchado muy confortable.

Los detalles que marcan la diferencia:

  • Los estribos para cuando crezca.
  • El enganche en ambas correas para sujetar el bolso y que no se deslice.
  • El tacto tan suave.
  • Varios bolsillos: uno en la parte superior que en teoría es para la capucha extraible pero que nosotros no usamos, y aprovecho para meter un pañal (un poco a la fuerza), si no voy a llevar bolso. Otros en la cintura que utilizo cantidad porque me caben el móvil y alguna tarjeta.
  • Que se puede poner y quitar sin ayuda. Esto es importante porque no todas las mochilas lo permiten.
  • A pesar de tener un poco de preformado es muy ligera y al doblar queda bastante compacta.
  • las gomas en la punta de cada correa para recoger el sobrante.
  • Los acabados son de una calidad muy buena.

 

En la mochila viendo todo.

Pues con esta mochila vamos pasando ya muchas aventuras, por casa y por nuestros viajes. Espero haber podido ayudar a algún indeciso.

De viaje con la mochila.

¿Qué portabebés utilizáis vosotros?

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6 Comentarios

  1. Me alegro de que hayáis decidido que la mochila Boba 4G es vuestro portabebés definitivo! Es una mochila estupenda. Y el utilizar un fular elástico para los primeros meses es también una muy buena opción, los de la marca Liliputi son muy amorosos.
    Lo único, que me gustaría comentar respecto a esa mochila que te ha costado 10 €… No quiero crear polémica, solo aclarar algunas cosas que tal vez se pasen por alto. Evidentemente es una opción, pero es importante tener claro que aunque sean copias o imitaciones de mochilas buenísimas que hay en el mercado, nadie os asegura que los tejidos no contengan tintes tóxicos para el bebé, que las costuras tengan la misma resistencia o que los cierres sean de buena calidad y sin pasar ningún control de calidad. Dejando a parte las condiciones en las que se hayan podido fabricar o las cuestiones éticas de estar comprando una copia, no debemos pasar por alto que haciendo uso de estas mochilas estamos poniendo en juego la seguridad del bebé y hay que tenerlo en cuenta a la hora de decidir, luego cada uno decide lo que cree conveniente y es muy respetable. Pero lo dejo claro porque a veces nos dejamos llevar por la emoción del precio, sin darnos cuenta de otras cosas.
    Enhorabuena por tu post, es super completo y seguro que a muchas otras familais les sirve de ayuda.
    Un besote y feliz porteo

    • Muchas gracias, Laura, tienes toda la razón. Desde luego nunca la recomendaría como primera opción, nosotros nos aseguramos muy bien de que las costuras eran resistentes y los cierres seguros y aún así la utilizamos sólo para porteos rápidos (de hecho la llevamos en la bolsa del carrito). Siempre la hemos considerado un apaño para salvar alguna situación, pero como muy bien dices no sabemos qué controles ha pasado. Algo así como una rueda de repuesto. Me dejé llevar por la emoción del precio, porque en principio la compramos como “probantina” para ver si a Eva le gustaba ir en mochila o no, pero… ¡Cómo no iba a gustarle! Cosas de primeriza…
      Este tema de las copias es interesante, sobre todo lo que respecta a las sillitas para el coche (grupo 0), que el otro día abrió un amplio debate en una reunión de madres en la que me encontraba.
      ¡Otro besote para ti y muchas gracias por tu apreciación!

    • Dani

      ¡Lo que comentas de los tejidos tóxicos me parece súper acertado! Muchas veces nos preocupamos más por las “cosas” del bebé más que por las nuestras propias y después son éstas últimas las que más en contacto están con él. Desde nuestra propia ropa hasta nuestros objetos más cotidianos que acaban sí o sí en su boca. Nunca despistarse con un botón de la camisa, unas gafas de sol, una cremallera, una chapa o cualquier otro objeto que llevemos encima cuando porteamos susceptible de desprenderse. ¡Se desarrolla un sexto sentido!

  2. Laura

    Jobar muchas gracias, me has ahorrado un monton de trabajo jejeje. creo que te voy a copiar y voy a hacer fular y mochila seguramente la boba o la tula. Eres la mejor!

    • ¡Que me sacas los colores, Laura! No sabes cuánto me alegro de que te haya servido. Seguro que te va a encantar la experiencia, ¡ya nos contarás por cual te decides al final!

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