Jet Lag en un bebé

El jet lag, también conocido como descompensación horaria o disritmia circadiana es un desequilibrio interno que se produce al cambiar muy rápidamente de huso horario (atravesando varios meridianos), de tal forma que al cuerpo no le da tiempo de asimilar esta diferencia de horas y nuestro ritmo biológico sigue aún en el lugar de origen mientras que en el de destino es otra hora completamente diferente. El reloj interno de la persona tiende a prevalecer, por lo que tendrá sueño en pleno día y por las noches mantendrá un estado de vigilia. Es mucho más acusado cuando se viaja hacia el este que hacia el oeste, de modo que lo notamos mucho más en nuestra ida a Corea del Sur que a la vuelta.

Eva y Dani jugando.

Eva y Dani jugando.

De todas las situaciones adversas que nos habíamos planteado que podrían ocurrir (creedme cuando os digo que nos habíamos imaginado hasta las más descabelladas), no se nos pasó por la cabeza que Eva pudiera tener jet lag. Vaya tontería: por supuesto que lo sufrió. Durante el viaje apenas había dormido y al llegar tenía el horario totalmente cambiado. El hecho de que no hubiera persianas no ayudaba, porque a las cinco de la mañana la habitación ya estaba inundada de luz.

Mi consejo para esta situación: no intentar luchar contra ello. El niño necesita dormir, lo único que conseguiréis si intentáis mantenerle despierto es que aguante unos minutos cabeceando y luego esté irritable para que al final se termine durmiendo igualmente. Es mejor intentar adecuarse a sus horarios hasta que todo vuelva a la normalidad, que en el caso de Eva fue a los tres o cuatro días.

Comprando con Eva ya recuperada.

Comprando con Eva ya recuperada.

Os voy a reconocer una cosa siguiendo este tema: Eva estaba muy dormilona durante el día, aunque ya estaba totalmente recuperada acababa de pasar un montón de días con fiebre alta y no quería comer nada que no fuera leche. Justo había leído la noticia de que habían ingresado a varios niños en Cataluña por enterovirus con esos mismos síntomas y me preocupé bastante. Afortunadamente fueron cosas de madre histérica: dormía porque tenía jet lag y no comía porque jamás le han gustado los potitos comprados, me podría haber ahorrado un montón de peso en la maleta.

"Ayudando" a su padre durante los ensayos.

"Ayudando" a su padre durante los ensayos.

“Ayudando” a su padre durante los ensayos.

En teoría hay varias recomendaciones para intentar prevenirlo. A nosotros no nos funcionaron porque con un bebé es difícil intentar llevarlas a la práctica:

  • Una semana antes ir adelantando o retrasando la hora de acostarse paulatinamente, dependiendo del destino. Nosotros no lo hicimos (y así nos lució el pelo).
  • Cambiar el reloj a la hora de destino en cuanto salgamos de casa para comenzar el viaje, así intentaremos dormir si allí es de noche y mantenernos despiertos si es de día. Lo intentamos, pero con Eva despierta a ver quién lo hace.
  • Tomar melatonina para intentar dormir para quien no pueda hacerlo en aviones. Se recomienda tomarla un par de horas antes de embarcar. Obviamente tampoco lo hice porque tenía que cuidar de Eva y porque no sé si está contraindicado durante la lactancia. Yo por si acaso no me arriesgo.
  • Dos o tres días antes comenzar a alternar momentos de ayuno con grandes comilonas: lo de los festines lo llevamos muy bien, pero sinceramente no me veo capaz de ayunar más de 10 minutos sin ponerme triste-irritable.
Comiendo con Eva dormida.

Comiendo con Eva dormida.

Comida tradicional coreana.

Comida tradicional coreana.

Espero que os haya ayudado si vais a hacer un viaje largo. Lo importante es ir preparado y saber que no le pasa nada al niño más allá de sueño o fatiga. La peor parte os la llevaréis vosotros, porque él se puede ir adaptando poco a poco y dormir durante el día en la mochila o el carrito si está cansado, ¡pero vosotros no! Id concienciados y disfrutad al máximo del viaje.

¿Alguna vez os ha pasado? ¿Conocéis algún remedio más?

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4 Comentarios

  1. Hola Clara, he llegado hasta tu blog porque en julio voy a hacer un viaje con mi bebé, que para ese entonces tendrá 5 meses y tres semanas. Tengo muchísimo miedo del jetlag. El viaje será por dos semanas desde Alicante a Ecuador. Quería preguntarte cómo te fue a la vuelta con eso del sueño? Cuanto tiempo le tomó a Eva regresar a su rutina de dormir por las noches?

    • ¡Hola, María!
      Pues cuando fuimos a Corea, Eva tardó aproximadamente una semana en acostumbrarse. Cuando fuimos a Nueva York (más similar al viaje que vas a hacer) fue mucho menos: uno o dos días.
      Intenta en la medida de lo posible acercar los horarios al de destino unos días antes paulatinamente. Por ejemplo: si la diferencia horaria es de 6 horas menos procura acostarle un cuarto de hora antes cada día durante la semana previa, así ganarás casi dos horas.

      De todas formas el niño aún va a ser muy chiquitín de modo que lo acusará menos que otro mayor. ¡Mucha suerte y buen viaje!

  2. Gabriela

    Hola! lleguè a tu blog porque en julio viajarè a Corea del Sur desde Argentina con mi bebè de 7 meses.
    REalmente me fueron muy utiles los datos que encontre aqui.
    Me interesa saber como es en Corea el tema de la lactancia en lugares publicos, si lo ven mal o esta naturalizado.
    Y por otro lado, al ser un viaje tan largo me da miedo que puedan molestarle los oidos a mi bebe. Se que debo darle el pecho al despegar y aterrizar, pero como lo han pasado ustedes durante el vuelo? Gracias!!! y

    • ¡Hola, Gabriela!
      La verdad es que no tuve ningún problema con la lactancia. En ningún momento me pareció que me miraran de forma extraña, debe de estar bastante naturalizado. Además nosotros estuvimos por el sur, que se supone que es más conservador.
      En cuanto a los oídos, Eva nunca ha dado señales de molestia en ninguno de los viajes. Siempre le he dado el pecho al despegar y aterrizar, como bien dices. Tenemos también unos cascos aislantes para las orejas pero no los hemos tenido que utilizar nunca, la verdad. Acuérdate de solicitar la cuna aunque no la use, así tendréis más espacio para las piernas.
      ¡Buen viaje!

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