fundaOs voy a hablar sobre otra buena compra: la hamaquita de Babybjörn Balance Soft. Ronda los 130€ y también fue una de esas buenas inversiones que estamos rentabilizando. Se puede utilizar desde casi recién nacido (cuando pesen tres kilos y medio) hasta los dos años, tiene una vida bastante larga. Al principio Eva pasaba muchísimo tiempo ahí, ahora con seis meses que ya sabe gatear necesita sus momentos de libertad y quiere estar ratos más cortos.

Posee tres posiciones de inclinación, que se regulan muy fácilmente, y se puede plegar completamente quedando en una sola lámina, no ocupa nada. Es importante señalar que el hueco que deja la hamaca en la espalda, donde se recuesta el niño, respeta su fisiología, es decir, es ergonómica. Esto es relevante ya que pasan ahí sentaditos bastante tiempo.

Eva en la hamaca

El cinturón es acolchado y queda bastante alto, por lo que es prácticamente imposible que el bebé, por muy movido que sea, pueda salirse. Otra gran ventaja es que no necesita batería: con el propio movimiento de piernas del bebé se balancea. Cuanto más nervioso esté y más patadas de mayor será el balanceo y más se autote-calmará.

Hasta ayer mismo que subimos la trona, Eva comenzó a tomar los purés aquí. Bueno, más que comer era un laboratorio de manchas. ¡Os podéis imaginar cómo terminaba la pobre hamaca! Pues ningún problema, se quita un cierre muy sencillo en la base, a la lavadora y como nueva. Hay cuatro tipos de tela disponibles: algodón, algodón orgánico, algodón y punto (que parece muy suave) o tejido en red. Aunque la compramos en pleno agosto con 35º de temperatura, y en aquel momento tentaba comprar el tejido en red mucho más fresquito, tenéis que pensar en la vida útil de esta hamaca y que aunque parece que está lejos el invierno termina llegando. Al final nos decantamos por el de algodón normal en color beige, y me alegro de mi elección. En invierno, para que estuviera un poco más protegida, le poníamos una manta calentita a modo de funda.

Eva en la hamaca

Es posible personalizarla: ellos mismos venden un móvil para que jueguen, aunque a mí me pareció demasiado sobrio y le compré uno de Small Foot de animales de la granja que miró durante cinco minutos y no volvió a hacer caso. También hay lugares en los que cosen fundas diferentes en telas un poco más divertidas, como en Teo y Leo o en Bebitus. También existe una funda para transportar la hamaca, aunque ya me parece rizar el rizo.

Mi nuevo reto: hacer yo misma una funda molona con alguna de las telas que he comprado en Sevilla o Lisboa.

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