Hace dos años, cuando viajamos con Eva por primera vez fuera de España, decidimos comprarle un cuento florentino como recuerdo. Desde entonces lo hemos convertido en una tradición y, en lugar de un juguete o una postal, nos llevamos un cuento de cada país que visitamos.

Esta tradición se ha extendido y ahora, cuando Dani viaja sin nosotros, trae a los niños como regalo un libro del destino que haya visitado. ¡Ojo, no siempre lo hace! Este es un tema del que os hablaré en el futuro, simplemente os adelanto que no queremos que asocien la alegría de su regreso con un regalo o que lo den por sentado cada vez que se ausenta.

Procuramos fijarnos en que el autor y la editorial sean locales: de esta forma el recuerdo es más auténtico.

Algunos de nuestros cuentos de Italia

La lista de cuentos italianos en su librería comienza a ser enorme (hemos ido con ellos 6 o 7 veces estos dos últimos años, sin contar con que mis hermanos han vivido en Florencia y Roma durante un año respectivamente). Aquí tenéis un par de ejemplos:

Vita da Rana

Esta maravilla de cuento es de Passabao Edizioni con textos de Georgina Ponce Blasco e ilustraciones de Ilaria Dal Canton. Es, sin duda, uno de los libros que más veces hemos leído. Se lo compramos a Eva en uno de nuestras visitas a Roma.

¡Croac!

¡Croac!

Pompieri

De Rusconi Edizioni, este libro puede que no sea el más bonito del mundo pero en cuanto Eva lo vio lo tuvo clarísimo. ¡Adora a los bomberos, son sus superhéroes! Este es su recuerdo de nuestra estancia en Lonigo:

Leyendo su cuento de bomberos... ¡Qué obsesión tiene con ellos!

Leyendo su cuento de bomberos… ¡Qué obsesión tiene con ellos!

Vosotros, ¿qué recuerdo os soléis traer de los viajes?