7 consejos para viajar a Estambul con niños

No lo puedo ocultar: ¡me encanta Turquía! Esto es porque es el lugar en el que he veraneado con mis padres y hermanos toda la vida: primero un periplo por Europa para llegar (cada año por un camino diferente) y después unos días en un pueblecito del sur en el que mis hermanos y yo trotábamos asalvajados a nuestras anchas. Estambul era parada obligatoria durante, al menos, tres o cuatro días cada año.

Recientemente he podido viajar con mi propia familia a Estambul, ¡qué recuerdos! Muchas cosas siguen como siempre y otras me han sorprendido, a continuación os doy algunas recomendaciones por si tenéis pensado viajar a este mágico lugar:

Con los niños frente a la Mezquita Azul

Con los niños frente a la Mezquita Azul

1. Si podéis, haced el pago del visado electrónicamente

La entrada son 25€ por persona si lo hacéis en el mismo aeropuerto (independientemente de la edad, los bebés pagan igual). Por internet es algo más barato.

Nosotros no lo sabíamos y afortunadamente alguien se apiadó y nos dejó entrar las dos veces (claro, tuvimos que salir para comprarlo porque no teníamos hecho el pago) por la cola de diplomáticos, infinitamente más rápida. Si ese buenhombre no se hubiera cruzado en nuestro camino lo normal es que hubiéramos esperado una hora de cola con los niños (después de un largo viaje) y la tuviéramos que haber repetido por el despiste después, con el cansancio y el nerviosismo acumulados.

Lo dicho: si podéis tramitadlo online. De no poder acordaos de sacarlo antes de iniciar la cola de control de pasaportes.

2. Llevad un pañuelo

Y si no comprad uno ahí, ¡venden millones! Las mujeres lo necesitaréis para visitar cualquier mezquita y no está de más para cubrirse mientras amamantáis. Es un país más conservador en este aspecto.

Amamantando a Samuel mientras Eva espiaba

Amamantando a Samuel mientras Eva espiaba

Explicándole a Eva todas sus dudas en la Mezquita Nueva, que estaba en obras

Explicándole a Eva todas sus dudas en la Mezquita Nueva, que estaba en obras

3. Preparaos para hacer colas larguísimas

No es lo ideal con niños pequeños y desde luego resulta una gran novedad con respecto a mis recuerdos de infancia. Pero es así (si nosotros las hemos sufrido en marzo no quiero ni imaginarme cómo será en agosto) y no por ello podéis dejar de visitar Hagia Sophia o el palacio de Dolmabahçe.

Esperando para entrar en Hagia Sophia

Esperando para entrar en Hagia Sophia

Estoy enamorada de este edificio. Con mis chicos, además, parece incluso más bonita

Estoy enamorada de este edificio. Con mis chicos, además, parece incluso más bonita

¡La cola para entrar en el palacio de Topkapi fue monumental!

¡La cola para entrar en el palacio de Topkapi fue monumental!

4. Si podéis portear en lugar de llevar carrito, mejor

En las zonas más modernas de Estambul, como Taksim, no hay ningún problema. Pero las zonas antiguas como Sultanahmet están llenas de adoquines, socavones, aceras que desaparecen, cuestas con escaleras… Por no hablar de que en la mayoría de edificios históricos y museos no permiten la entrada con ellos, de modo que tendréis que dejarlos aparcados en la puerta.

A nosotros no nos quedaba más remedio porque con dos niños pequeños y Dani ensayando la mayor parte del tiempo no tenía otra forma de cargar con ambos.

Imposible ir de ora forma cuando estaba sola con los peques

Imposible ir de ora forma cuando estaba sola con los peques

5. Cuando visitéis el Palacio de Dolmabahçe

Vaya por delante que es una maravilla y una visita obligada. Es toda una oda a la opulencia y tiene unas vistas al Bósforo preciosas. Dicho esto os pongo sobre aviso:

  • Tendréis que hacer bastante cola.
  • No se puede pagar la entrada con tarjeta, sólo con efectivo. Para ser un precio relativamente alto me alucinó, ya que un grupo o familia grande no suele llevar semejante cantidad de dinero. Quizás ocurrió solo ese día porque no les funcionaban los datáfonos, pero me sorprendió.
  • El palacio es inmenso (no digamos si visitáis también el harem y el museo) y no se permite acceder con carrito. Puede ser cansado para los niños.
  • No se permite hacer ninguna foto en el interior. El personal, de lo más borde, se encargará de recordároslo de muy malos modos, así como de azuzaros para que vayáis más rápido, siempre buscando que no haya nadie desperdigado para poder controlarlo todo mejor. Esto me llamó la atención porque los turcos por lo general suelen ser bastante dulces si hay niños de por medio.
  • No os olvidéis de llevar comida y bebida para los peques, os recuerdo que es una visita larga.
  • Para visitar el harem acceded por la parte interior, no por la que tiene vistas al Bósforo. Está mucho menos transitada y hay animales sueltos como gallinas o patos que harán las delicias de los más pequeños.
Había que ponerse esto en los zapatos para no estropear las alfombras. A Eva le hizo gracia los 5 primeros minutos...

Había que ponerse esto en los zapatos para no estropear las alfombras. A Eva le hizo gracia los 5 primeros minutos…

Eva y su gato Estambul en los jardines del Palacio de Dolmabahçe

Eva y su gato Estambul en los jardines del Palacio de Dolmabahçe

Sí, aguanté el chaparrón a cambio de una foto...

Sí, aguanté el chaparrón a cambio de una foto…

¿Os imagináis tener este techo en vuestro salón?

¿Os imagináis tener este techo en vuestro salón?

El palacio desde los jardines

El palacio desde los jardines

6. El arte del regateo

Os seré franca: a mi me da mucha pereza. Pero es lo que hay en la mayoría de comercios turcos (en las tiendas de más categoría o si tienen el precio escrito no). Puede llegar a ser un poco abrumador entre la cantidad de artículos que tienen y lo avasalladores que pueden resultar en algunos momentos. Para que no os entre el agobio os pongo sobre aviso:

  • Normalmente el vendedor busca lograr la mitad del precio que propone inicialmente. Contesta entonces proponiendo una cantidad ridículamente baja (no te preocupes, es lo normal) para poder llegar a un buen acuerdo.
  • Recuerda: él tiene más interés en vender que tú en comprar, no te agobies. Seguramente el objeto de deseo lo hayas visto o lo vayas a ver otras 100 veces.
  • No muestres un interés excesivo en algo en particular, es mejor ver de reojo la mercancía porque se saben todos los trucos.
  • A primera hora, con la jornada por comenzar, suelen ser más flexibles con los precios.
En el Mercado de las Especias

En el Mercado de las Especias

Bailando en el Gran Bazar

Bailando en el Gran Bazar

7. Los dondurmas (helados)

Aún recuerdo la vergüenza que me daba de pequeña y, hoy en día con la timidez NO superada, me sigue dando la misma.

En la mayoría de puestos de helados hacen trucos con los helados: ahora te lo doy pero te quedas sólo con el barquillo, ahora no puedes cogerlo porque le doy la vuelta, ahora hago como que se cae pero no… ¡Un espectáculo que no todos los niños entienden!

Parece que sólo os he hablado de aspectos negativos, pero cada país tiene sus cosillas. En el próximo post, para compensar, os contaré mi lista de lugares preferidos de esta ciudad mágica.

¿Tenéis pensado viajar a Turquía con vuestros peques?

Anterior

Sorteo, ¡consigue una preciosa vajilla de bambú!

Siguiente

Parque temático Sendaviva (Navarra)

  1. Aba

    Qué recuerdos ! Lo que me sorprenden son las colas. Nunca tuvimos que hacerlas. Tampoco viajaba tanta gente a Estambul como ahora claro!. Aún así pienso volver lo antes posible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén