Hemos pasado 15 días con los niños en este país y volvemos enamorados. A continuación os enumero 10 características de la capital japonesa que me han llamado poderosamente la atención, aunque bien habrían podido ser mil: este país parece de otro planeta.

1.— Las calles están impolutas a pesar de no haber papeleras.

Ni un papel, ni una colilla. Las calles están limpísimas y eso que es prácticamente imposible encontrar una papelera (excepto en la entrada de algunos supermercados y estaciones).

A pesar de la cantidad de residuos que se producen en esta ciudad los nipones tienen un civismo asombroso y se guardan los desperdicios en el bolsillo hasta poder tirarlos.

Consejo si viajáis con niños: todos sabemos la cantidad de basura que se produce con pequeños, no os olvidéis de llevar una bolsita de plástico para ir acumulando toda la basura hasta que encontréis alguna de las escasísimas papeleras.

Miles de personas, ninguna papelera y ni rastro de papeles, “cacas” o chicles por el suelo

Miles de personas, ninguna papelera y ni rastro de papeles, “cacas” o chicles por el suelo

2.— No se da propina.

A nadie, si os sobra un céntimo os perseguirán hasta devolvéroslo. El principio es sencillo: ellos ya cobran un salario por un trabajo que se presupone que SIEMPRE está bien hecho, no tienen que ser premiados porque en esa ocasión esté mejor realizado porque implicaría que el resto de las veces no han cumplido tan bien con su cometido.

Ni en tiendas, ni en restaurantes, ni a nadie. Aquí estamos Eva y yo arrasando con las telas en un comercio

Ni en tiendas, ni en restaurantes, ni a nadie. Aquí estamos Eva y yo arrasando con las telas en un comercio

3.— Baños públicos gratuitos.

En la mayoría de plazas y parques encontraréis baños gratuitos. Están siempre impecables y en todos ellos (por lo menos los que he alcanzado a ver) disponen de cambiador para bebés.

La entrada a unos baños públicos.

4.— No se fuma por la calle.

Y como los japoneses son así lo respetan. Los fumadores tienen algunos cubículos ubicados en ciertas plazas o calles principales. Supongo que es una de las razones por las que las calles están tan limpias.

Curiosamente, en la mayoría de bares y restaurantes sí que está permitido.

5.— Utilizan mascarilla si están enfermos.

Trajeados, caracterizados de algún personaje de anime o vestidos de gala. Si están enfermos se la ponen para no contagiar a nadie (erróneamente mucha gente piensa que es porque son escrupulosos y no quieren contagiarse ellos. Tienen una férrea mentalidad de grupo).

Les aplaudiría hasta con las orejas, me parece una medida lógica y generosa.

Hombre con mascarilla en el metro

Hombre con mascarilla en el metro

6.— Utilizan carteles explicativos para todo.

Pero todo, todo. Cómo abrir una ventana, cómo llamar al timbre, por dónde no apoyarse, cómo preparar un plato precocinado…

Esto es muy de agradecer para los extranjeros. Además, les encanta acompañarlos de dibujitos que aquí se considerarían ridículos con animalitos o personajes de dibujos animados.

7.— Todos los edificios tienen una pequeña separación entre ellos.

Esto se debe a que Japón es un lugar con alta actividad sísmica por encontrarse en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Los edificios, para evitar quebrarse, pueden balancearse. Por esta razón entre ellos tiene que haber espacio para no colisionar en caso de terremoto.

La inmensa Tokio. El Monte Fuji al fondo.

La inmensa Tokio. El Monte Fuji al fondo.

8.— Es un país totalmente seguro.

No roban. Y punto. Las razones son muchas: la cultura, la educación, la dureza de las penas… Pero estad seguros de que si en algún momento extraviáis la cartera la encontraréis intacta días más tarde en el mismo lugar (o en la comisaría más cercana).

No os imagináis la paz interior que da poder dejar el carrito en la calle durante el tiempo que sea repleto de compras, la cámara, cartera y móvil y tener la certeza de que al regresar estará igual. Veréis muchísimas bicicletas por la calle y seguramente ninguna candada.

Al día siguiente siguen ahí incluso sin candar... ¿Os imagináis?

Al día siguiente siguen ahí incluso sin candar… ¿Os imagináis?

9.— Su amor por perros y gatos.

Quizás por el estilo de vida que llevan o por el tamaño de sus apartamentos casi ninguno se puede permitir tener mascotas, pero les encantan. Las tiendas de animales cobran entrada por acceder a la zona de cachorros y gatitos. ¡Incluso existen cafeterías llenas de gatitos! Pagan por estar una hora tomando un café acariciándolos y un extra por peinarles o alquilar juguetitos.

Los que tenéis niños pequeños conoceréis la sensación de no poder dejarles apoyarse sobre ninguna pared, farola o señal porque a su altura SIEMPRE hay orina de perro. En Tokio no: para empezar porque hay pocos perros y los dueños (por lo que pude observar) sólo les dejan orinar en los árboles limpiándolo inmediatamente después con un líquido, algún tipo de desinfectante o simplemente agua.

Anuncio de una de las numerosas cafeterías para pasar el rato acariciando gatitos

Anuncio de una de las numerosas cafeterías para pasar el rato acariciando gatitos

10.— Tiendas y restaurantes a cualquier altura.

Aquí resultaría extraño ir a comprar discos a la novena planta de un edificio cualquiera y que en el piso de abajo estuviera un Starbucks, pero allí es la norma. Tienen que aprovechar el espacio y esta es la mejor forma de hacerlo.

Comercios a cualquier altura y hora

Comercios a cualquier altura y hora

Podría escribir muchísimas curiosidades más de esta ciudad sorprendente llena de contrastes. De sus diferencias culturales y gastronómicas. ¡Poco a poco lo haré!

¿Habéis visitado Tokio? ¿Qué más cosas os llamaron la atención?